
Los perro-flauta, esos seres con pantalón de chandal de táctel con su flauta cuál flautista de amelín, pero con menos talento... y su
chucho al otro lado esperando que les den su loncha de jamón york y pillarla al vuelo, esos a los que nunca se les ha escrito una oda, y sí, se la merecen, como la alegría, como todas las odas escritas. Se rieron de mí cuando no supe lo que era el perro-flauta, tienen toda la razón, porque el perro-flauta es el héroe de las calles, el que inunda de ambiente las plazas de las ciudades (sobre todo en Pisa y en el Carmen en Valencia). Ese que al verle, dices... yo de mayor quiero tener un perro y una flauta. Pero no todos nacemos con esa estrella! Sólo los afortunados pueden ser perro-flautas o punkarros (la punky del carmen que va siempre con un karro vendiedo birras). Nosotros nos tendremos que conformar con ponernos en un rinconcito, mirarles, y envidiarles por su gran autoestima.
2 comentarios
Damián (sin company) -
Anónimo -